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Expo en Nueva York: El Che vive
Por: Lisandro Otero
gotli2002@yahoo.com
Rebelión
Nueva
York, - 14-12-2005 - En el Centro Internacional de
Fotografía de Nueva York acaba de inaugurarse una exposición
singular con la imagen de
Ernesto Che Guevara reproducida en infinitud de objetos,
en carteles y camisetas, trusas, cajetillas de cigarros,
escenas de la última cena, tatuajes, revistas y libros,
obras de arte, en botellas de vino, llaveros, fotos,
pinturas, películas, ropa y artículos de todo tipo
provenientes de más de treinta países reproduciendo la
imagen o empleándola para hacer interpretaciones artísticas
y de diseño gráfico de todo tipo.
Hay portadas de
Der Spiegel y París Match, los primeros carteles europeos de
los años sesenta, uno de ellos de la película ¡Che!, con
Omar Sharif, una foto de una monja que se abre el vestido
para revelar un tatuaje de la imagen sobre su pecho; en una
obra de arte sobre chicanos, en barajas, botellas de vino y
cerveza, una caja de puros, cerillos, encendedores, una
colección de camisetas con diversas versiones, fotos de la
imagen sobre muros y casas desde China a Chiapas, maracas,
miniaturas, muñecos y pañuelos, entre otras cosas.
Se trata de la imagen más reproducida en
la historia de la fotografía tomada por
Alberto Korda en las afueras del cementerio de Colón, el
5 de marzo de 1960, en el acto del entierro de las víctimas
de la explosión del vapor La Coubre que conducía armamento
para la defensa de la naciente Revolución y fue saboteado
por la CIA, según hacen sospechar todos los indicios.
Primero
fue publicada en el periódico cubano Revolución, y también
aparecían en ella Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir que
se encontraban de visita en Cuba por aquellos días. Korda
hizo una ampliación de una parte del negativo, tomando
solamente el rostro del Che que le impresionó por la
gravedad, concentración y dramatismo que emanaba de la
imagen.
Con los años y la trágica muerte del Che
en Bolivia la efigie fue adoptaba como un símbolo universal
de rebeldía y reproducida millares de veces hasta
convertirse en un icono del siglo XX, una de esas imágenes
que se convierten en el emblema de una época, de la era de
Acuario, de las protestas contra la guerra en Vietnam, de la
emancipación de los hippies, de los movimientos de
liberación nacional en toda América Latina, de las
guerrillas, de las insurrecciones juveniles en Europa, de la
liberación sexual, la edad de la irreverencia, del desafío,
del combate abierto contra una sociedad anquilosada que no
tenía respuestas para los problemas del presente, el tiempo
de la Revolución Cubana que tan vastas repercusiones tuvo en
todo el mundo.
Alberto Korda fue un fotógrafo que
comenzó su carrera haciendo fotos de modas, inspirado por la
elegancia de Richard Avedon y Cecil Beaton.
Tras el triunfo de la Revolución su
sensibilidad le ayudó a comprender la desigualdad humana, la
necesidad de construir una sociedad más justa y su lente
comenzó a capturar instantes de delicada ternura, tal fue la
famosa foto de la niña que abraza un pedazo de palo como si
portase un bebé, convirtiendo el leño inerte en la muñeca
que estaba necesitando.
Korda
fue un fotógrafo de inmensa creatividad, buen gusto y
destreza profesional. Durante un tiempo se dejó seducir por
la hermosura de la naturaleza y se aficionó a la fotografía
submarina.
Pero, sin lugar a dudas, su acierto
mayor fue la foto del Ché que es objeto de esta exposición.
Trisha Ziff, curadora de la exhibición,
declaró en entrevista con el diario mexicano La Jornada que
deseaba intentar armar una exposición en torno a una sola
imagen.
"Escogí la del Che de Korda porque es la
más reproducida en la historia de la fotografía, y también
tenía curiosidad por el significado de cómo un fotógrafo es
recordado por un 1/60 de un segundo."
Su intención es ofrecer una historia de
la imagen desde el momento en que se tomó hasta ahora. La
exposición ofrece la imagen original y el contacto del
rollo. La muestra se inició en el Museo de la Fotografía de
California, y después se trasladará a México de donde
partirá a Londres, al Museo Alberto y Victoria.
Algunos se han ofendido porque estiman
que ese uso indiscriminado de la efigie del Che en objetos
comerciales es irrespetuoso con la veneración de su memoria.
Creo que si el Che pudiera juzgar desde otra vida la
difusión de su rostro la aprobaría con cierto comentario
irónico.
Porque lo que prueba esta exposición es
que el Che está vivo, que late cada día, que si se le usa en
artículos de consumo es porque su figura es solicitada como
la representación de la insumisión constante, de la
insubordinación, la indocilidad, la búsqueda de vías
alternativas, la refutación de la mediocridad y el
inconformismo.
Si una imagen sirve para mantener en
alto la subversión del espíritu, bienvenida sea.
El Che agita New York:
La imagen de Korda se exhibe en el Centro Internacional de
Foto
El Che de Korda: La historia de un retrato |